domingo, 17 de abril de 2011

Un orgullo de FAMILIA

Hoy 12/4/2011 cumple un tío al que quiero y aprecio mucho, durante muchos años siempre supe que era una gran persona, mi tío es gay y vive con su pareja desde hace mas o menos 15 años o mas de verdad no se con exactitud,toda mi familia desde siempre ha aceptado su condición.
Hoy festejamos su cumpleaños, fue muy lindo todo, vino mi prima que es lesbiana con su pareja y hablaron de que se casarían y tendrían un hijo en un futuro bastante próximo , toda mi familia se preguntaba ¿como seria ese embarazo ?, ¿donde se iban a casar? y todas esas cosas. Yo solo me sentía de una manera inexplicable con todo esto, no sabia que mi familia era tan mente abierta en ese aspecto, a pesar de que yo ya salí del closet con mi mamá y mis primas, esa noche fue la mas amena que he tenido;cuando llego el momento de irnos mi prima me pidió que me quedara allí y así fue, esa noche le conté a mi tío y a su pareja (que ya sabían mi condición sexual) y me apoyaron en mi labor de querer ser parte del activísmo venezolano en pro de los derechos de la comunidad GLBTI de Venezuela, fue muy ameno de verdad que si, sentir ese apoyo con mi familia me dio mas seguridad y confianza de lo que ya tenia. GRACIAS FAMILIA DE VERDAD!
KatheDcita!

sábado, 26 de marzo de 2011

*Entre el Amor y el Desamor*

Todo empezó con un fastidio enorme de no tener nada que hacer en casa con Internet, entonces decidí buscar alguna Web de chicas como yo, tal vez hasta igual de fastidiadas jeje… bueno, encontré una pero era de España y solo admitía personas de allá así que… mentí como es lógico jeje, empecé a agregar chicas de todas partes de España y hasta me encontré con una de México, con la que ahora tengo una bonita amistad; bueno eso no viene al caso, lo cierto es que, luego de unos días de andar por la pagina me encontré con una nota y la comente, y a su vez una chica comento lo que yo dije y por ahí se fue la cosa, ella me agrego y yo la acepte y empezamos a comentarnos todo en la pagina y a hablar mucho, tanto que las horas se nos iban entre tanta habladera, nos dimos el MSN porque a ella le fastidiaba el chat tanto como a mi, y seguimos hablando y hablando, conociéndonos cada vez mas, descubriendo que nos encantaba cada cosa la una de la otra, tanto así que llegamos al punto de cuadrar para hablarnos cada vez que estuviéramos en casa, nos dimos los números de teléfono para mandarnos textos y llamarnos y nos decíamos cosas muy bonitas, nos dedicamos miles de canciones y como le gusta tanto cantar me grabo un video con “nuestra canción”… era toda una relación a distancia, nos contábamos cada cosa que hacíamos y con quien, confiábamos en nosotras y entendíamos que era algo a distancia y no nos podíamos exigir mucho, nos gustamos tanto que planeamos una vida juntas, ella quería venir a Venezuela y yo moría de ganas por ir a España aunque nunca fue uno de mis destinos favoritos, pero estaba ella… esa persona que entendía cada cosa de mi aunque no se la dijera solo por el echo de que sentíamos lo mismo, ella buscaría empleo para poder reunir el dinero y venir, y yo estaba en las mismas por acá, todo iba muy en serio para mi, también planeamos vivir juntas, tener hijos y una casa enorme cerca de la playa, ya que las dos amamos la playa, pero como también amamos el frío tendríamos dos, (jajaja… soñar no cuesta nada, dicen por ahí), pero entonces un día empezamos a hablar su mejor amigo y yo, era lo mas lógico teníamos que conocernos así como ella conoció a mi mejor amiga, y por él me entere que ella no estaba buscando ningún empleo y solo se iba de farra con sus amigas, pero es algo que yo hace rato tenia en mente, ya que ella solo tiene 18 años y pues a esa edad (sonando un poco a señora mayor aunque solo tengo 22 años) uno anda pendiente de la rumba mas que de cualquier cosa… pero igual no me importo yo tenia muchas ganas de conocerla así me tuviera que ir hasta allá para ello. Yo seguí con mis planes, pero entonces mi vida se me complico un poco por otra decisión que tuve que tomar y la fecha para vernos se extendió; por ahí en diciembre mas o menos cambiaron las cosas, ella no seguía con el mismo entusiasmo de siempre, o por lo menos no me lo demostraba y yo empecé a tener dudas de que no lo estuviera tomando todo en serio, ya no amanecíamos en el plan de “solo hablar con nosotras”, ya casi no me hablaba la verdad, entonces le pregunte que le sucedía y solo me contó que tenia muchos rollos personales y que no sentía ganas de hablar de ello… la deje tranquila, pero luego de unos días no se conecto mas y le escribí un correo preguntándole como estaba y diciéndole cuanto la extrañaba, a lo que ella respondió diciéndome que necesitaba tiempo para estar sola sin hacerle saber a nadie de su existencia, y lo resistí por un tiempo, mucho tiempo, pues era su decisión, luego de ya mucho tiempo le volví a insistir en que me dijera que pasaba que yo la quería ayudar o por lo menos entenderla y ella solo me dijo que yo “sabia lo que tenia que saber”, en ese momento entendí que todo lo que yo había creado en mi cabecita se quedo ahí, trate de comunicarme con ella para que me diera una explicación, pues yo sentía que me la merecía, pero a la final para ella no era lo mismo, no me escribió mas ni me respondió los correos ni nada, ni siquiera su mejor amigo sabia de ella, o por lo menos eso me decía, porque a la final me di cuenta de que si se conectaba pero no me hablaba a mí, entonces decidí olvidarla, no podía seguirla esperando sabiendo que no se quería comunicar conmigo específicamente, entonces con todo el dolor que eso incluía la fui eliminando de mi vida poco a poco, ya no quería saber de ella.
Tal vez todo fue un error de mi parte, haberme entusiasmado tanto con la idea de tener un amor tan bonito aunque estuviera tan lejos, o tal vez haberle creído todas esas cosas, o simplemente si fue verdad todo lo que dijo pero cambio de parecer, tal vez por miedo o por fastidio de tener que esperar tanto para que todo fuera ¡real!, son cosas que nunca sabré, esas cosas que siempre pasan pero que uno no sabe, ni entiende ¿Por qué? Y como siempre, dije “no vuelvo a creer en nadie” pero sé que eso no sucederá, hay que darle credibilidad a las personas por lo menos un ratico y si luego de algún tiempo te das cuenta de que todo es una mentira, pues simplemente son ellos los que están fallando, no tú. Todos los amigos que supieron de mi “relación a distancia” se sorprenden de lo bien que salí de todo eso; también porque saben todo lo ilusionada que estaba, pero la verdad es que yo nunca me despegue mucho del suelo, y es ahí donde esta la clave de todo, uno puede ilusionarse claro esta, pero también hay que ser un poquito realista de vez en cuando y pensar que no todo en esta vida es perfecto, que las personas son diferentes y como son diferentes pueden cambiar de pensamiento en un segundo. Y así termina mi historia de “entre el amor y el desamor”. El corazoncito es resistente porque de eso se trata la vida, de que cuando te descosan tú tengas la capacidad de coserte solita…


* Mary *


viernes, 25 de marzo de 2011

año 1



Un día como hoy les doy GRACIAS a todos y cada uno de ustedes que leen, escriben, comentan y dejan su huella.

Hoy estamos cumpliendo un año del nacimiento de este BLOG, un hermoso bebé que se está nutriendo cada dia con sus aportes, brindandole así a muchas personas un aliento para enfrentar ciertos problemas.

GRACIAS, GRACIAS Y MILES DE GRACIAS DE CORAZÓN

un año junto a ustedes de los muchos mas que vienen...

agradecidas, sus blogger : Kath y Jen

martes, 8 de marzo de 2011

"Fearless" (Valiente)

Hoy, justo hoy estaba viendo una serie de televisión llama "Pretty little liars" ¿la han visto? bueno, en esta serie hay una lesbiana que se enamora de otra lesbiana pero tiene miedo a salir del closet y ya todos nos sabemos ese cuento; la cosa es... que el diálogo de el capitulo de hoy me pareció bien interesante porque Paige le decía a Emily: "tu eres valiente porque saliste del closet", a lo que Emily respondió: "yo no salí del closet, me caí de frente, pero estoy afuera y lo que sea que pase, ya no es algo de lo que me tengo que preocupar" y Paige dijo bastante preocupada: "si lo digo en voz alta, que soy...gay.. el mundo entero cambiará".

Me pareció interesante porque en muchos casos no salimos del closet, alguien nos saca, o nos caemos afuera de la puertita...sin embargo viendo a Paige me acordé lo que yo sentía estando enclosetada, ese miedo de que alguien te fuera a ver en algo raro, buceandote a alguien de tu mismo sexo..o viendo videos de parejas homosexuales...o una expresión , cuaaalquier cosa que diera "mala" impresión.. y lo que NO recuerdo, es cuándo dejé de sentirme así? en que momento deje de ser la chica que se avergonzaba de ser gay y que no quería que nadie lo supiera a la que escribe al respecto en un blog? o que cuando un chamo la molesta echándole los perros le dice: "no pierdas tu tiempo, soy gay"... looooo que lleva a preguntarme:

¿POR QUÉ CARAJO, ME SENTÍ ALGUNA VEZ AVERGONZADA?

Ahora que pienso en ese tiempo que perdí diciéndome que me tenían que gustar los chamos porque sí, admito que incluso hoy en día hay chamos que me han llamado la atención...pero me llaman la atención naturalmente no porque me obligo, las mujeres, por otro lado, me atraen, me seducen, me quitan el aliento..y qué hay de malo con eso? no hay que esconderse en un bosque para poder agarrarle la mano a una persona que te guste, que te encante, no tienes que disimular pasarla bien con alguien cuyas caricias no te hagan temblar de pies a cabeza...

Hasta ahora no he conocido a una sola persona gay que no haya pasado por ese trauma, por esa angustia, esa preocupación de ser gay... todos (o la graan mayoría) hemos vivido eso, es lo normal, la puta realidad... pero yo te digo, aquí y ahora que estás leyendo que no hay nada malo contigo... no tienes que ser valiente para salir del closet... solo tienes que ser feliz, ser tu mismo... a tu propio ritmo.... las cosas se dan cuando se tengan que dar, aveces uno se apresura a creer que ya que acepte que soy gay se lo tengo que decir a mis padres a mi familia bla bla bla... eso también es mucha presión.. dilo a quien tu quieras cuando sientas que puedes decirlo...

y lo más importante : no te avergüences de quien eres.

Saludos, LorenC.
=)


jueves, 24 de febrero de 2011

Encuentros pt.3

Suena ególatra, lo sé, pero la satisfacción era máxima. Podía sentir tu lengua saboreando cada parte de mi pene. La humedad de la regadera no era nada en comparación a la humedad de tu boca. Fueron minutos de éxtasis.
Mientras me hacías sexo oral, yo acariciaba tu cabello y tu rostro con la punta de mis dedos y con el anverso de mis manos, muy sutilmente, sintiéndote en cada nervio de mi ser. Yo estaba dentro de ti.
Sintiendo cómo se desplazaba ágil tu boca entera sobre mi pene, nuestras ansias de gritar de placer eran fuertes e increíbles. Pero no podíamos, estábamos en un baño, en una casa ajena, haciendo algo indebido... indebido para la dueña de la casa. Pobre, no sabía del placer que se generaba allí.
La forma en que lo hacíamos era la mejor. Te tomé de los cabellos una vez más, separándote de mi miembro. Nunca gritamos, es verdad, pero la respiración era tan fuerte que estoy seguro que en la casa alguien atento podría escucharla.
Nos miramos fijamente, contemplando el brillo del sudor envolviendo nuestros cuerpos. Ya se estaba haciendo notable, muy a pesar de la regadera. De repente te levantaste y fuiste directo a mi boca, besándome como si jamás lo hubieras hecho en tu vida. Rodeaste mi cuello con tus brazos, y yo tu cintura con los míos.
Comencé a bajar mis manos, a tocar tus glúteos... tus glúteos!... y "tocar" es sólo un verbo que no explica bien lo que mis manos hacían. Una mezcla de caricias, rasguños, apretones y tanteo era lo que mis dedos le practicaban a tu hermoso trasero. Aparte, nuestras bocas continuaban su ritual caníbal, y tus manos pasaban fieramente de mi espalda a mis caderas, a mis nalgas, a mis piernas, a mi pene, y la espalda nuevamente.
De repente me detuve, y tú me imitaste. Volví a alejarme de tu rostro para vernos las caras. Ahí estaba de nuevo en tu mirada, tus ojos pidiéndome más. Sin que yo hiciera nada, te volteaste y te viniste hacia mí, tu espalda contra mi pecho, y tus glúteos contra mi pene... ¿Qué querías?... pregunta tonta.... era fácil de entender lo que deseabas en ese momento.
Mis labios comenzaron a explorar tu espalda, y tu deseo aumentó tanto que ya no tenía fin. Lentamente bajé hacia tus caderas, y más. Al llegar a tus glúteos, los acaricié, los besé, los mordí, y los amé, llevando al límite tu éxtasis.
Con mi lengua, fui abriendo un espacio entre tus nalgas y, justo en ese momento, lo toqué. Estabas sintiendo algo que jamás habías sentido. Lo sé. Algo explotó en ti. Algo que te excitó indescriptiblemente. Empezaste a mover tu cintura, con mi rostro adherido a tus nalgas mientras mi lengua acariciaba tu... era, es, y será, una de las cosas más excitantes del mundo. Luego, mis dedos entraron en juego.
Separé la cara de tus glúteos para ver la maravilla que tenía frente a mí, que acababa de deleitarme. Mientras, mis manos circundaron tus nalgas y, con extrema suavidad, cruzaron cuan larga era la línea de tu exquisito trasero. Cada que mis dedos cruzaban, los movimientos espasmódicos de tu cuerpo te delataban. Me fui acercando al centro de la maravilla, y mis dedos se deslizaron sobre él.
El dedo medio de mi mano izquierda fue el encargado de tocar tu real sexo, de entrar poco a poco. La punta, y salía... entrar y salir... entrar y salir... ejercicio perverso y celestial. Paradoja del deseo y la pasión.
Si alguna vez consigo la palabra adecuada para describir tus murmullos y tu cara en aquel momento, ese día sabré que fui feliz y que estaré muriendo, pero por ahora, sólo puedo comentar que era de otro mundo lo que de tu boca salía y lo que tu entero rostro reflejaba...

Encuentros pt.2

te acercaste a mi cara nuevamente, todo tu cuerpo contigo, rozando el mío en pos de un nivel aún mayor de excitación. Más y más, casi sin querer, sin procedimientos, sin excusas, para hacerme entender lo que querías.
Tus manos traviesas hurgaban bajo mi vientre, tanteando, tocando lo que buscabas, sintiendo el calor... el calor de mi pene en tus dedos, jugueteando con él, junto al tuyo. Jamás en mi vida había estado tan excitado, y jamás mi pene estuvo tan despierto, anhelante de algún cuerpo. Tu cuerpo.
No te conocía bien, de hecho, no te conocía en lo absoluto, pero al alma hay que darle lo que pide, y tú eras en ese instante mi máxima necesidad. El calor de tu miembro aceleraba las pulsaciones en el mío. Continuamos jugueteando un rato con ellos, casi independientes en su fervor, superando incluso el nuestro. Eso, sin dejar de tocarnos cada centímetro, cada milímetro de nuestros húmedos cuerpos.
La regadera expulsaba agua fría, sí, pero el calor que expulsábamos tú y yo era como para saturar el instante. Yo no sentía el agua, te sentía era a ti, tus labios, tu abdomen, tu pene, tus piernas, tus manos, tu alma.
Tú me sentías a mí, sentías mi ser, pero tu necesidad prioritaria en ese momento ya era sentir el calor, sabor, y textura de mi miembro en tus labios, sentirlo en tu boca. Poco a poco fuiste bajando, eso sí, besando cada zona de mi cuerpo que tu boca y tu lengua visitaba: mi cuello, mi pecho, mi pubis... cuando llegaste frente a frente a mi pene, lo tomaste con tus manos y dejaste que tu lengua se acercara poco a poco.
Echaste un vistazo a mi cara y observaste el deseo implícito en mi mirada. Yo quería que lo hicieras. Pasaste tu lengua por mi pene, desde la punta hasta la base, una y otra vez, sin dejar un centímetro por probar. En mi excitación, te agarré del cabello, tiré hacia atrás tu cabeza, para que tu rostro quedara viendo hacia arriba, hacia mí nuevamente... me gustabas, era definitivo...
Tus ojos me pedían a gritos que te dejara hacer lo que esperabas hacer. Lentamente aflojé mi mano y te solté, pero te quedaste mirándome, un segundo, un minuto, dos minutos... las miradas se comunicaban: "¿Estás listo?"... "Sí!"...
Bajaste la cara, volviste a estar frente a mi pene, tocaste su punta con la punta de tu nariz, luego abriste la boca y, lentamente, fuiste introduciéndolo en ella. La cerraste poco a poco y tu lengua comenzó a jugar con él adentro. Querías probarlo todo; tu excitación y deseo de sentirlo era inmenso. Te retiraste un poco y empezaste a hacer un movimiento de vaivén lento. Después lo hiciste más rápido, y así, mi pene se iba metiendo más y más en tu boca.
Te lo sacaste todo y lo agarraste con las manos, bajaste un poco para sentir y lamer con cuidado mis testículos, jugando con ellos. Pero sin dudar, volviste de nuevo al pene y, de manera brusca, lo introdujiste todo en tu boca, y me tomaste de las piernas para q yo hiciera el movimiento, y tú sólo te encargaras de disfrutar.

Encuentros pt.1

Nadie tenía por qué enterarse que estábamos allí, total, era una fiesta algo "alocada" y cada quien andaba perdido en su propio universo.
Nadie tendría razón para reparar en ese baño.
Tú entraste para despejar tu mente bajo el agua fría de la regadera, y yo, por el simple hecho de querer seguirte.
Había algo que me atraía de tí desde un principio, y quería averiguar qué era.
No sé si "incómodo" sería la palabra adecuada para definir el momento en que cerré la puerta del baño con seguro y nuestras miradas se cruzaron.
¿Era esto un pacto silente, hecho al instante de conocernos minutos atrás?, no lo sabía, pero no era normal la situación,
aunque tú parecías satisfecho por algo.
Yo sólo te miraba. Me diste la espalda y comenzaste a quitarte la ropa, así, naturalmente, como si no hubiera nadie más que tú en aquel lugar.
Me acerqué a tí, pero una mirada fugaz me hizo parar en seco, pero luego seguí... y entramos en la regadera.
Yo estaba totalmente vestido, mientras tu desnudez estaba incompleta por un boxer.
Abriste la regadera, volteaste hacia mí, te acercaste con firmeza y me fuiste quitando la ropa,
ya algo mojada por el rocío de la ducha y por un sudor frío que recorría mi cuerpo hacía rato ya. Me besabas mientras tanto, y yo daba alguna resistencia,
por pudor intrínseco supongo, pero así lograste quitarme la camisa al momento que yo te daba la espalda para hacerte, por fin, más fácil el trabajo.
Nunca supe cómo, pero te quitaste el boxer y desaparecio de la regadera. Las puntas de tus dedos rozaban mi espalda, convidándome a voltearme,
haciéndome sentir cosquillas. Mi pantalón estaba sin correa ya, desabrochado ya, y yo, sintiendo todo aquello, sucumbí al deseo,
me volteé, tomé tus caderas, y te acerqué hacia mí, colocando nuestras bocas a solo milímetros de distancia.
Rozamos nuestros labios, sin besarnos, para que el deseo se hiciera mayor. Tus manos, desde mi pecho, empezaron a bajar, buscando la manera de bajar mi bragueta para quitar ese estorbo de tela que no te permitía tocar todo mi cuerpo.
Yo te miraba profundamente, dejándome llevar por esos sentimientos de deseo.
Y así fue... Lograste quitarme los pantalones y, sin pena ni pericia, lograste bajar mi ropa interior. Nuestro cuerpos estaban desnudos, frente a frente,
y el deseo y placer fueron mayores, y el beso que vino después fue tan intenso y profundo que ambos caímos en ese pozo sin fin.
El deseo venció al pudor, y las bocas se comieron las almas. Las manos exploraron lo inexplorable de cada cuerpo. Lo intangible se volvió tangible
y ya no existieron más territorios vírgenes para nosotros.
De repente, tomé tu cara y la alejé un poco para vernos los rostros; era un éxtasis incompleto. Faltaba algo en esa inmensidad... y entonces ocurrió...

J y E